PASCUAL CUCALA 007



1874

Día 21 de julio (¿junio?) 74. Recibí un parte de Don Alfonso, hermano de Don Carlos, y yo estaba enfermo de la herida. Decía que me presentara en el pueblo de Cherta y que me esperaba sin falta; tomé la marcha y llegué a Cherta. Me dijo que me había llamado porque se encontraba sólo como una estrella y emprendimos la marcha en dirección al pueblo de Gandesa, esperando a los seis batallones que estaban en la provincia de Tarragona. Sabiendo que bajaba el General Despujol, nos salimos aquella noche de Gandesa, acampados fuera de la población. A la mañana llegó el enemigo, me dijo el Infante que tomara las posiciones y emprendí el fuego. A la media hora me dijeron el General Mora, Palacios y el Infante que retirase, y yo les contesté que con mis dos batallones yo era bastante para sostener al Sr. Despujol hasta que llegara el General Fletcher; me contestan que retirase y retiro; al poco tiempo llegó el General Fletcher con seis batallones en frente del enemigo y el enemigo les hace retirar. Nosotros al oír el fuego volvemos otra (falta en el original) vuelta emprendieron otra vez el fuego y los (falta en el original)llones del General Fletcher se retiraron a Cherta. Emprendí a Despujol y le hago retirar dentro de Gandesa, viendo que no me venía a ayudar la fuerza de Fletcher a Prat de Comte. Y de allí bajé a Cherta. Pues las bajas del enemigo fueron 30 y algunos heridos y las del batallón de Vallés mandado por Fletcher, entre muertos y heridos, 60 y contando con los 24 prisioneros y entre ellos también había siete zuavos y la bandera del batallón con su abanderado. El fuego fue dirigido por el coronel Segarra y no puedo dar los detalles de los muertos del enemigo; por donde se dividían las fuerzas que antes eran de Vallés y allí también fue bastante exagerado; al Brigadier Vallés lo destituyó del mando porque tres días antes del fuego por haberse dejado el convoy de los zuavos abandonado.

1874

Día 14 de julio. Emprendimos el fuego en el pueblo de Alcora. Montenegro ya estaba en Alcora; vino el General Montenegro y me retiré a Figuerobe. Me envió el Señor Infante un parte de que venía la columna enemiga y que no le hiciera fuego. Le contesté que no haría fuego y que tomaría las posiciones de todas las montañas de Alcora. A las ocho de la mañana me emprendió el enemigo y entonces le contesté. El enemigo llevaba seis mil hombres y yo dos mil 500 hombres; atacamos hasta las tres de la tarde y, no teniendo municiones, mandé retirar; al mismo tiempo vino el Infante, sostengo el fuego una hora más y me retiro al pueblo de Lucena; las bajas mías fueron cinco muertos y sesenta heridos, entre ellas yo recibí dos heridas, y el General Mora herido de gravedad, que murió a los pocos días; también estuvo herido el Jefe Panera. Para el enemigo las bajas fueron trece muertos y noventa y cuatro heridos; un coronel muerto.

Día tres de agosto. Emprendimos el fuego en la población de Teruel en contra de la guarnición. Yo estuve en el arrabal y el Señor Infante me dijo que a las dos de la mañana, en ponerse la luna, que diera el asalto a la población con tres batallones; a la una de la noche me mandó el ayudante para que retirase, porque venían dos columnas del enemigo y retiré.

¿Demanda? Viendo que no teníamos recursos, le pedí al Señor Infante que si me consentía para hacer una expedición a la ribera y me lo consintió. Tomé la marcha en dirección a Játiva, atacamos a la población y la tomamos. Al poco tiempo vino la columna, nos salimos y nos fuimos al pueblo de la Ollería; tuve tres bajas y el enemigo un oficial muerto. Por la mañana tomé la marcha al pueblo de Onteniente, al poco tiempo vino el enemigo y me dejé unos cuantos caballos emboscados al mando de mi hijo Francisco. Entretanto tomé la sierra, tomé las posiciones y entró la Caballería al pueblo y mi hijo con los ¿ordenanzas recuase? A la Caballería. Emprendí el fuego, duró tres horas y teniendo en mi poder pocas municiones me retiré en el pueblo de Bocairente; el enemigo treinta y cuatro bajas y yo siete; tomamos la marcha en dirección a la una de la noche pasábamos por las murallas de Alcoy; a media hora de Alcoy, en vista de que la fuerza estaba cansada, hice alto y en la misma carretera se acostaron. Mientras todos los de la fuerza dormían yo hacía de centinela. Al amanecer el día tomé la marcha hasta ponerme a cuatro horas de Alicante y me marché a Monovar. Los republicanos abandonaron el pueblo, entramos y les pillamos cuatrocientos fusiles y la Caballería ¿Malaron? Y siete republicanos y también abandonaron el castillo. Por la noche tomamos la marcha toda la noche y a las diez de la mañana, en vista de que la fuerza estaba tan fatigada, hice alto en llano; me subí en un alto, estaba mirando con los anteojos y a los pocos momentos veo que venía la Caballería del Gobierno; en el momento mandé formar a la fuerza el cuadro a los tres batallones; andamos tres horas y la Caballería me hizo tres cargas sin poderme hacer novedad alguna. Llegué a las montañas de (Y)ecla y en el pueblo de Yecla salió el ayuntamiento y el cura del pueblo con mucho entusiasmo. Pero les mandé que se retiraran porque venía la columna enemiga. Ellos ya tenían seis mil duros recaudados sin decirles nada, pero no pude tomarlos a causa de que tenía encima el enemigo; causándome gran admiración. El enemigo se metió en el pueblo de Yecla, y yo tomé la marcha toda la noche. A las dos de la mañana yo iba delante y mi hijo de retaguardia; pasó mi hijo y me dice que no podía hacer pasar la fuerza a causa de tan fatigada marcha y que todos se acostaban; bajo del caballo y me pongo de retaguardia a pie dando ánimo a los voluntarios hasta que amaneció el día. Al apuntar el sol entramos en Cofrentes. Allí había trescientos republicanos que nos cortan el puente del río y toman las posiciones. Mando pasar al 1º batallón el río a vado, emprendemos el fuego y los dispersamos. Los republicanos desaparecieron y les hice 14 bajas. Al pasar el río me cayeron dos mulos cargados de fusiles y los perdimos por la abundancia del agua. Entramos en el pueblo; y allí no encontramos más que un hombre y una niña, esa era la fuerza que quedaba en toda la población.

Día diez y once de octubre 74. Fuego en Amposta; el día diez a las doce de la noche damos el asalto y el enemigo nos rechaza de encima de la muralla. Por la mañana viene la columna de la parte de Tortosa, mandada por el Fijo de Ceuta y nos retiramos por falta de municiones. Tuve trece bajas y el enemigo veintiuna bajas.

Día 20 y 21 de octubre. Estando al mando de dos brigadas y sabiendo que el brigadier Despujol bajaba de Zaragoza con dirección a Villafranca, tomé la marcha a ver si yo le podía atacar. Llegué a Villafranca y mandé una compañía a hacerle salir de Villafranca; toda la demás fuerza yo la tenía emboscada. Salieron dos compañías del enemigo y yo mandé retirar a la compañía. En vista de que el fuego aumentaba salió del enemigo un batallón y el brigadier Despujol. Mandé a la bayoneta y los hacemos retirar dentro de la población. Les hacemos cinco prisioneros y 13 bajas. El fuego duró tres horas. Por la noche me quedé acampado fuera del pueblo y por la mañana vino el Jefe Gamundi con las fuerzas. Le dije a Gamundi que yo retiraría y que él tomase la población, para cortarle la retirada. Al romper el fuego el 1º batallón con la columna mandé retirar y Gamundi entró por la retaguardia. El enemigo les hace una descarga, le hace seis caballos muertos y se retiran los carlistas dentro de la población. Entonces emprendió la marcha Despujol y se encuentra con Velasco. La Caballería de Pujol rompió el cuadro al Jefe Velasco y le hizo algunas bajas. Despujol emprendió la marcha en dirección a Morella; yo y Velasco tomamos la dirección a Castellfort y emprendimos a Pujol haciéndole retirar dispersado a Morella; las bajas del enemigo fueron 30 y nosotros 10; todo esto pasó en Villafranca.

Día 22 de noviembre. Fuego en Borriol con la columna de Montenegro. Tomé las posiciones en la Sierra de Borriol contra la columna que llevaba tres mil quinientos hombres; y yo dos mil hombres. Rompimos el fuego a las dos de la tarde, concluyendo a las cinco y retiramos a causa de hacerme a mí mal la herida del brazo porque aún no estaba curado; las bajas del enemigo fueron 25, entre ellos un teniente coronel muerto; nosotros dos muertos y tres heridos, y retiramos al pueblo de Useras.

1874

Día 20 de diciembre. Emprendimos el fuego en el pueblo de Bechí; estando en el pueblo de Onda me vino el aviso, y me dijo que en el pueblo de Bechí había cuatro compañías de tropa y una de republicanos. Mandé un batallón al mando de Miguel Rodríguez para que tomase las bocas de las calles y yo quedé esperando al General Velasco. Al poco tiempo vino, nos marchamos y tomé las posiciones; el enemigo ya tenía en las bocas de las calles barricadas; eran las diez de la noche y mandé poner un cañón que llevaba en la boca de un calle y tiramos 4 cañonazos; abandonaron las barricadas y se retiraron a la Iglesia y a la torre; nosotros entramos en la población. A las tres de la mañana me mandó un parte Velasco de que me retirara; le contesté que no era punto de retirar porque el enemigo ya estaba encerrado en la Iglesia y cuando el enemigo llegara ya estarían en mi poder los del pueblo; entonces el Jefe Velasco se marchó y se llevó toda la Caballería que yo tenía en la parte de Nules para mi resguardo; el número de ellos eran doscientos caballos; quedándome yo a oscuras, y cuatro batallones de Infantería; al poco tiempo yo estaba incomodado contra Velasco por lo que había hecho y mandé retirar mi fuerza; las bajas mías fueron cinco muertos y ocho heridos y el enemigo, el Jefe de los republicanos y un soldado muertos y tres prisioneros; tomé la marcha al pueblo de Onda.

Día 20 de enero de 1875. Emprendimos el fuego en el pueblo de Benasal; a las cuatro de la mañana tuve la noticia de que venía el enemigo, toqué llamada, emprendí la marcha hacia fuera del pueblo y tomé posiciones en la Sierra de Rapiñal. Hicimos fuego contra un escuadrón de Caballería y la Infantería desplegaron en guerrillas. Tiramos unos tiros y se retiró el enemigo; yo tuve dos heridos y el enemigo un caballo muerto.

1875

Día seis de enero. Emprendimos el fuego en Vinaroz. A las cuatro de la mañana mandé el asalto a la muralla de la población y entramos; a las siete de la mañana me rechazaron la fuerza y me obligan a salirme. Me cogieron treinta prisioneros, dos muertos y tres heridos, y el enemigo tuvo cinco bajas.

1875

Día 30 de enero. Emprendimos el fuego en Morella y supe que los republicanos salían de Morella e iban por aquellas masías del término en busca de ganaderías. Mandé a mi hijo Bautista con el 1º batallón. Salieron los republicanos, los emprendió y les hizo retirar dentro de la fortificación; les hace tres bajas y les cogió un caballo.

1875

Día cuatro de marzo. Emprendimos el fuego con la columna de Montenegro en el pueblo de Chert, el fuego duró dos horas. El enemigo tuvo un oficial muerto y se retiró en el pueblo de San Mateo; yo en el pueblo de Chert.

Día siete de marzo. Emprendimos el fuego en la Senia de Rosell en compañía del brigadier Alvarez; principiamos a las 9 del día hasta las tres de la tarde; el enemigo tuvo tres bajas y nosotros cinco, y el enemigo se retiró en la Senia de Rosell; distante estaba más de una hora de los unos a los otros.

1875

Día 10 de marzo. Estamos en el pueblo de Chert. El General Alvarez se fue al pueblo de las Cuevas de Vinromá con ¿san? ciento cincuenta caballos a hacer una carga a la columna del Gobierno y le dispersó; le persiguieron dos horas y le mataron un Infante, volviendo a refugiarse al pueblo de Salsadella; emprendí al comandante de armas de Salsadella y le pego algunos palos y ¿seguimos? al pueblo de Chert.

1875

Día 17 de marzo. Emprendimos el fuego en el término de Cervera; el General Alvarez se marchó al pueblo de Cálig, a ver lo que había; el enemigo estaba en esa; él bajó con 15 caballos y la Caballería del Gobierno le emprendieron y lo persiguieron; el Jefe Pancheta y el hijo de Don Pascual Cuacala que estaban en Cervera desplegaron en guerrilla y rompieron el fuego ( ) Don Pascual Cucala que estaba en Traiguera ca

DOCUMENTO Nº 5


S.S. Don Alfonso y Dña. María entraron en la ciudad y fueron alojados en el Palacio Episcopal y fueron recibidos y atendidos por el Ilmo. y E. S. Obispo y dijo el 16 la misa en la que comulgaron los Infantes y un gran número de jefes y oficiales y después de terminada se cantó un solemne Te Deum en acción de gracias.

No ha habido hecho en toda la guerra que los republicanos hayan querido sacar más partido que la toma de Cuenca; abusar de crueles a los carlistas y sanguinarios para pregonar por el mundo; y que su honor y su nombre y su Ejército no merecía más que el de horda de bandidos y asesinos; y para denigrar al Infante Don Alfonso que lo mandaba y tratarle como a un criminal. Interesaba en aquella época al Gobierno de Madrid poner en mal lugar a los carlistas y disminuir la importancia de sus victorias para que las quejas que exhaló con motivo de la toma de Cuenca pasen a la Historia como dogmas de fe. Varias naciones extranjeras en vista del crecimiento y organización del ejército carlista, de las grandes batallas que en los campos de Somorrostro había dado y de sus victorias en Cataluña mostrábanse dispuestas a reconocerle como beligerante. El Gobierno de Madrid trataba de evitarlo rebajando el poder, el valor y la consideración de los carlistas y para ello aprovechaba especialmente cuantas acciones se le presentaban de acusarlos de sanguinarios y bandoleros. Este es el origen de las acusaciones que llovieron sobre ellos a consecuencia de la toma de Cuenca, donde después de cincuenta horas de combate al entrar los carlistas cogieron algunos soldados sueltos excesos parciales de esos que por desgracia son frecuentes hasta en ejércitos tan regulares y disciplinados como el prusiano.

Pero en estos excesos ni el Infante ni el Señor Jefe de Estado Mayor la menor parte y los señores oficiales ni jefes, antes por el contrario todos trataron de reprimir y dictar órdenes y disposiciones severas para impedir que se repitieran y los prisioneros fueron tratados como en todas partes tratados con consideración y el Brigadier Iglesia al volver en libertad a Madrid hizo justicia a los Infantes confesando como caballero que a el ya los suyos les habían hecho todo lo posible para humanizar la guerra y que en ningún modo debían imputar de los sucesos que sin conocimiento ya podían cometer algunos de sus soldados. Después de detenerse en Cuenca dos días los Infantes salieron de allí con un inmenso convoy de efectos de guerra cogidos en la plaza; enviaron delante un batallón a las órdenes del comandante Giner, hijo del Barón de Benicasim y un escuadrón a las órdenes del coronel Acuña para custodiar y conducir a los prisioneros. Mandaron otras fuerzas por otro lado para escoltar las cuatro piezas de Artillería cogidas y ellos con las municiones y demás efectos de guerra que se podían transportar en caballerías, se dirigieron con los demás batallones a Chelva; y la primera de estas expediciones fue sorprendida en Salva Cañete por la columna López Pinto que le quitó los prisioneros que llevaba y aún le hizo algunos y entre ellos al Sr. comandante Giner, pero los otros dos con la Artillería y municiones llegaron sin tropiezo ninguno a Chelva.

Al volver de Cuenca encontraron en Santa Cruz de Moya al señor Lizarraga a presentarse a los Señores Infantes a quienes tanto deseaba ver que no (falta en el original)rcosia.

( ex)pedición de después de la toma de Cuenca coronel del Santos antes de la segunda entrada del Señor Infante.

Día cuatro de octubre de 1873. Salió el coronel Santés de Chelva con los batallones de su mando y un escuadrón de Caballería del Cid y a amanecer del día cinco sorprendió a la villa de Pedralba y destacando uno de sus batallones a Gestalgar, pasó el día seis por Chivas y fue el día siete a Utiel donde se detuvo hasta el nueve y de allí por Caudete y Villagordo y a pernoctar en la Minglanilla donde recogió armas y caballos y recibió el refuerzo de sesenta y cinco voluntarios alicantinos que venían a incorporarse a las filas reales. Y entró el día 11 en Iniesta y marchando sin parar para sorprender a los republicanos de Tarazona de la Mancha y desarmar a 80 que encontró en casa de Simarro y cogió 4 prisioneros a los de Tarazona; el día trece pernoctó en la Montilla y el catorce en el Campillo de Alto, donde haciendo una larga y penosa marcha va a parar el día quince a Almodovar del Pinar y allí descansó hasta las siete de la noche y salió con todas sus fuerzas para dar el golpe que meditaba, apoderándose de Cuenca y aunque Cuenca es capital de provincia y la ocupaban los republicanos por ser una Gobernación tenían poca guarnición que aún no llegaba a seiscientos hombres y el coronel Santés que ya lo sabía de que no había más que cien soldados y cien guardias civiles y ocho caballos y un batallón de nacionales y con esto los aprovechó la ocasión para tomarla a poca cuesta y sorprende la ciudad y por la mañana siguiente envió cuatro compañías por la derecha y tres por la izquierda y situando entre dos por los puentes los republicanos trataron de oponerse en aquel trabado combate y de acudir a todas partes pero el coronel Santés con 2º batallón de Cazadores, los Guías y la compañía sagrada y su escolta entran en la ciudad y tomó el hospital y la glorieta mientras que el Teniente coronel Rivera se apoderó de algunas casas y el de igual graduación Simón Santés primo del Jefe Don José del Castillo y la ermita y cercaron a los soldados en el cuartel y a los republicanos en el instituto de segunda enseñanza y amenazándoles con incendios se rindieron algunos y otros con mediante capitulación que firmaron el Gobernador Civil Don Miguel Lardiés y el militar Don José P. Oñate y el coronel Santés y los soldados y voluntarios los pusieron en libertad en cambio de sus armas y en efectos de guerra lo que proporcionó a los carlistas trescientos fusiles, 70 caballos y una gran cantidad de municiones y una respetable suma de dinero en metálico procedente de las contribuciones y fondos del Estado y se detuvieron hasta el día diecisiete y después se salió en dirección a regresar a Chelva y este fue el primer asalto que se dio en una capital de provincia mediante hasta en la fecha del asalto.

Día 20 febrero 1874

Toma de Sr. Vallés y Sr. Segarra de Vinaroz. Vinaroz es un pueblo, importante puerto de mar y muy fortificado con su Artillería. Cucala estaba a una hora de Vinaroz al pueblo de Benicarló y notando de que en la guerra pasada jamás pudieron tomarlo los carlistas, pues algunos habitantes estaban armados y dispuestos a defenderse, pero un sargento del pueblo de Chert llamado Nicolás y otro oficial de Artillería estos dos estaban de acuerdo con los carlistas y los cañones los tenía parados con polvora sola el Artillero y Vinaroz estaba vendido en cinco mil duros y les prometió de dejarles la puerta de Cálig abierta y entretanto el sargento Nicolás estaba convidando a la guardia saltaron las murallas los carlistas y enronces el centinela tiró un tiro a los carlistas y entonces por los demás guardias se pusieron en pie y se principió el fuego y los carlistas se volvieron fuera de Vinaroz detrás de las murallas y entonces Segarra les dijo a los carlistas a dentro hijos míos que Don Pascual Cucala ya está dentro por la puerta del mar y entonces los voluntarios recobraron ánimo y saltan otra vez la muralla y no encuentran ya resistencia. Y se marchan en dirección al fuerte y les tiran unos cañonazos y los carlistas como ya sabían de que los cañones estaban con pólvora sola y no les podían hacer ningún daño y entraron por las calles y el coronel que mandaba la guarnición que se componía de cuatro compañías llamado Navarro y el nombre del batallón el llamado de Mérida y Castrejana y algunas fuerzas de carabineros y algunos nacionales con que fue sorprendida y al verse dentro de la población a los carlistas se defendió bizarramente cuatro horas, pero al fin tuvo que rendirse, quedando prisionero el coronel Navarro y el Brigadier Arín que estaba en la población de paso y otros jefes y oficiales, apoderándose los carlistas de tres cañones de hierro, dos de bronce de a 16 y dos obuses y más de 800 fusiles y una porción de escopetas y algunos pertrechos de guerra. Día 20 de febrero 1874.

1874

Día 21. Don Pascual Cucala pasó a atacarle al pueblo de Amposta, situado en el desembocadero del Ebro y el segundo día del fuego le mandé dos ordenanzas al Sr. Vallés para que le dejase dos cañones con un oficio y Vallés se negó al pedido; y entonces yo fui prosiguiendo el fuego y al tercero día los republicanos de que los carlistas preparaban el asalto por las murallas se desanimaron y abandonaron la población y al pasar el río en la barca querían ponerse muchos dentro y no cabían y cayeron dentro del río; y entré yo en la población y encuentro dos cañones y algunos fusiles y les cogí algunos prisioneros a causa de que no les di tiempo para pasar el Ebro; pues el señor Vallés ya había intentado de ver si podía entrar en esta y no pudo conseguirlo y yo después de haber tomado la población y todos los pertrechos de geurra recibí un parte del general Palacios de que me retirara porque a la población de Amposta no le podía entrar al asalto porque se causarían muchas pérdidas y esto ¿dodo? eran intendencias del Sr. Roca, partidario del Sr. Vallés y este es el único oficio de que ha mandado en toda la guerra el general Don Manuel Salvador Palacios y ni tampoco ha mandado ninguna operación militar; las bajas del enemigo fueron veintitrés y algunos prisioneros y yo no tuve ninguna, más que cuatro contusos.



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