UN “ESTADO MILITAR” DEL EJERCITO DE VOLUNTARIOS HONRADOS DEL REINO DE VALENCIA(1) - 002

GOBERNACION DE MORELLA (QUINTA DE 1795: 230)


Albocaser 9

Cortes de Arenoso 18

Portell 4

Adseneta 13

Castelnovo 19

Pavias 2

Ahir de Almonacir 23

Caudiel 18

Peñalva 2

Algimia de Almonacir 11

Castillo de Villamalefa 3

Pina 1

Ayodar 4

Cinch Torres 17

Sierra de Engarcerán 8

Argelita 4

El Toro 6

Sucayna 4

Ares del Maestre 8

Forcall 11

Sirat 10

Arañuel 9

Fuentes de Ayodar 2

Todolella 3

Boxar 2

Gaybiel 5

Tirig 3

Bel 1

Herbes 3

Torre Denbesora 3

Benafigos 7

La Mata 4

Torrechiva 1

Benasal 20

Luzena 25

Useras 14

Ballestar 1

Ludiente 3

Vallibona 4

Benifasar 1

Montan 6

Vilar de Canes 2

Castell de Cabres 1

Montanejos 4

Villafranca 13

Castellfort 4

Matet 4

Villanueva de Alcolea 13

Chiva de Morella 44

Morella 2

Villahermosa 32

Cati 8

Olocau 4

Vistabella 11

Cuevas de Vin Romá 14

Ortells 3

Viver 25

Chodos 3

Palanques 6

Zorita 3

Culla 7

Puebla de Arenoso 30



GOBERNACION DE VALENCIA(14) (Quinta de 1795: 57)


Altura 21

Barracas 7

Navajas 8

Asuevar 5

Bexis 28

Segorbe 161

Almedijar 14

Chirivella 10

Xerica 103


Los Voluntarios Honrados no llegaron a recibir la instrucción necesaria para marchar al frente, ya que el final de la guerra se echó encima y, además, no resultaron tal como había imaginado el duque de la Roca, pues aunque al principio estuvieron imbuidos de patriotismo, altruismo y moralidad, poco a poco se convirtieron en fuente de inquietudes y desavenencias. La elección de los oficiales se verificó, respetando escrupulosamente los privilegios existentes, por el siguiente orden: “Títulos, Barones, Caballeros, Nobles, Ciudadanos, Comerciantes al por mayor, Abogados y Labradores de nota y respeto que no hubieran obtenido beneficios mecánicos”(15). Al inicio de 1795 ya se detectaron los primeros problemas, sobre todo cuando los Voluntarios fueron requeridos para hacerse cargo de la adquisición de sus uniformes y comenzaron a prestar servicios de guardia de prevención lejos de sus domicilios, apareciendo masivamente casos de insubordinación pasiva(16). Todavía en 1798, a pesar de que ya no podía considerarse en esa fecha como una fuerza operativa, causaban problemas ante la autoridad y el entonces capitán general de Valencia, Antonio Cornel, se vio precisado a publicar sucesivamente una “Real Resolución en virtud de la cual, los oficiales que ya lo fueron del Cuerpo reformado de Voluntarios Honrados no deben pretender fueros y distinción” y otra “Real Provisión, conservando el fuero a los individuos del Cuerpo de Voluntarios”.


El grabado de los Voluntarios Honrados


Sobre el grabado localizado en el Archivo de Historia de la Ciudad de Barcelona, debemos recordar en primer lugar que ya fue publicado por Amades(17) en 1936, quien escribió sobre él:

“D´aquest temps, existeix la làmina en talla dolça que reproduïm, possiblement de factura valenciana. No és, però, un full de reclutament, sinó més aviat de perpetuació del record del voluntariat per a satisfacció personal dels que s´hi allistaren. Com es pot veure, és una estampa a la manera de les parisenques famoses i és també un veritable full de soldats de rengle. Naturalment que, en aquest cas, es tracta d´estamperia semifina, ben gravada en coure i il·luminada curosament a mà. No seria pas un full popular, però era una làmina de propaganda. Ni de Catalunya ni de les altres terres catalanes coneixem cap estampa similar, malgrat que ací hi havia en aquells temps gravadors habilíssims, tant per al coure com per a l´hacer.”

Coincidimos con él en que no se trata de una hoja de reclutamiento de las que en aquella época se publicaban para captar la atención de los posibles voluntarios, pero no creemos que sea una lámina de propaganda, sino, más bien, un Estado Militar de los que existen otros muchos ejemplos y que recientemente ha comenzado a rescatar del olvido el Ministerio de Defensa, en una serie de publicaciones que ya se ha consolidado. Con ellos se pretendía mostrar al monarca de turno, como si de un desfile se tratase, las características de la uniformidad de las unidades militares, pues, sólo en contadas ocasiones, tenía ocasión de conocer a sus tropas.

También fue reproducido, aunque muy deficientemente, por García Moya(18), que no proporcionó detalles de su procedencia.

La única descripción que conocemos de los uniformes que vestían los Voluntarios honrados nos la facilita Sevillano(19): “Con su flamante uniforme de casaca, chupa, calzón y collarín blanco; vuelta morada con triángulos bordados en ella; y botón de oro”, refiriéndose a los habitantes de Oropesa que se incorporaron al batallón de Peñíscola. Debemos entender el blanco de casaca, chupa y calzón como el que corresponde a prendas de paño dieciocheno (cuya urdimbre consta de 18 centenares de hilos) o veinteno, que más bien tenía un tono anteado, por lo que, en los cuadros que siguen, especificaremos cuándo se trata realmente de color blanco.

El uniforme se componía de sombrero tricornio, de lana, llamado acandilado; casaca(20) de paño dieciocheno, con botones de peltre(21); chupa(22) del mismo paño con mangas sobrepuestas, que sólo se ponían cuando no se llevaba la casaca en verano; calzón hasta debajo de la rodilla; zapatos negros, de baqueta, con lengüeta guarda-polvo y hebilla de latón, dorado o blanco, según el botón; camisa de lienzo de cáñamo blanco, corbatín de cinta de estambre negro; medias de lana de tres hilos, blancas; polainas y jarreteras de lienzo fuerte o loneta y correa con cartuchera, cruzada con el portabayoneta(23). En esta época dejaron de usarse el sebo y los polvos de arroz para el pelo, así como el peinado con bucles, conservándose una coleta sujeta por una cinta(24).



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